Este nuevo número de la revista Laboratorio se abre con dos reflexiones sobre la glosolalia y se cierra con un grito. En su interior se cruzan referencias sobre las desviaciones y dificultades de la traducción, las problemáticas de la memoria y el olvido, desórdenes textuales producidos por un software, y se repite con frecuencia la palabra “vacÃo”. En el centro, un minicuento de Lorenzo GarcÃa Vega se desmonta a sà mismo y sólo nos ofrece sus dudas, su confusión.
Si algo une a los investigadores que han comenzado a reunirse en nuestra publicación ha sido el interés por hacerse cargo crÃticamente de aquellos aspectos inciertos, difÃcilmente manejables del lenguaje. Se han sentido atraÃdos por los momentos de tensión, las superposiciones de códigos, las ironÃas y las ambigüedades, e intentan indagar en los mecanismos que producen esos efectos. Para profundizar en sus interpretaciones recurren a distintos ejemplos de la tradición, las herramientas del análisis estructural, la contextualización histórica o el método comparativo. Del mismo modo, los escritores y artistas aquà presentes reflejan tanto la desazón ante las insuficiencias de las palabras como la posibilidad de reconstruirlas una vez más. Se mezclan asà distintas lenguas, se indaga en los soportes, se inventan sistemas de afinación, se reiteran frases infinitamente hasta que comienzan a ganar un nuevo sentido.
No queremos dilatar más la entrada de los lectores hacia el contenido de este número resumiendo lo que podrán encontrar por sà mismos. Sólo nos queda mantener la invitación a formar parte de estos encuentros en los que esperamos que se mantengan vivos el afán de búsqueda y la curiosidad. Como ha escrito en otra parte Lorenzo GarcÃa Vega: “todo esto consistirÃa en tratar de analizar el asombro”.